Bar de película

El Bar Aurita, hoy

Enclavado a mitad de una de las manzanas de Aiguá, sobre la avenida, está el mítico Bar de Aurita. No hay cartel o anuncio que indique la presencia del establecimiento, que desde el exterior ofrece una fachada bastante deslucida y que clama a gritos por una nueva capa de pintura.

Aurita, propietaria y cantinera, contempla con indiferencia a todo aquel que entra al local. Del amplio recinto alto y bien revestido, el bar solo ocupa una cuarta parte, hacia adelante. Un alto mostrador y una metálica máquina de café conforman dos puntos centrales del decorado. El espacioso salón está vacío y en decadencia. Unas escasas sillas de madera aparecen desordenadas en la estancia. Al final está la tarima, un correcto escenario al que hace años no sube ningún artista aunque Aurita evoca la época gloriosa, varias décadas atrás, en que allí cantaban payadores.

Hace algunos años, el bar de Aurita fue elegido para filmar las primeras escenas de la película ‘El viaje hacia el mar’ (Guillermo Casanova, 2003), la contundente adaptación de uno de los mejores cuentos del minuano Juan José Morosoli, que contó con las actuaciones de Hugo Arana, Héctor Guido, Diego Delgrossi, Julio César Castro (Juceca), Julio Calcagno y César Troncoso. Es a Troncoso, justamente, al que vemos llegar, al poco de comenzar la película, a la ciudad, entrando al bar y encontrándose a la partida de lugareños que se aprontan a iniciar su tan esperado viaje a la Costa de Oro.

Aurita recuerda aquellas jornadas de filmación en la que el mismo actor que compuso al cantinero, se encargó de hacer la caja de todas las bebidas que se fueron consumiendo. Por si fuera poco, en este bar «de película» ocurrió también otro hecho destacable y al cual, una placa instalada en 2001, hace referencia. En febrero de 1918, el gran «mago» Gardel cantó en este lugar. Sin dudas, por todas las historias y recuerdos que aquí se encuentran, el bar de Aurita es un punto destacable para conocer quienes estén deseosos de descubrir pequeñas grandes historias suscitadas en los pagos del interior uruguayo.

Fuente consultada: Hoy Canelones.