DÍA 10 – Sarandí Grande y Durazno

Martes 18 de junio de 2013. Mañana fresca en Florida. Al igual que los anteriores días, nos levantamos bien temprano para armar el equipaje y continuar con el tour.

Mientras Federico guarda las mochilas y acomoda las bicicletas en el auto, Ayrton y Lucía se dedican a la limpieza. Yo preparo el mate mañanero a la vez que organizo los mapas ruteros.

Como el día anterior habíamos quedado en visitar otra huerta familiar en la zona de “La Macana” acompañados de gente de la Intendencia, el lugar de encuentro acordado había sido en la oficina de Desarrollo que está aquí a pocos metros. Sin embargo, algunos percances inesperados, nos hicieron cambiar la idea.

Una serie de hechos sucesivos que comenzó con la novelería de Lucía por manejar el auto. Salió a dar una vueltita por la ciudad, acompañada de Ayrton. Al regreso se “comió” un badén que hizo volar las bicis, las que venían cargadas en el soporte sobre la valija del vehículo. Para colmo, en el ínterin en el cual Federico y yo salimos a ver el estado en el cual habían quedado las bicis y el auto, a mí me robaron la cámara de fotos, que había dejado sobre una mesa, adentro del edificio. Más allá de la desaparición de la máquina, lo doloroso fue haber perdido una buena cantidad de fotografías sacadas el día anterior, además de unos cuantos videos que correspondían al primer tour.  

La amargura por el episodio me duraría un rato, pero el volver a la ruta y los nuevos caminos, me harían olvidar ese mal trago. Ahora era momento de visitar un nuevo departamento, Durazno, el corazón del país.

Tomamos rumbo nuevamente por la ruta 5, trayecto donde se puede ver una cantidad de camiones cargados de madera, tractores y cosechadoras que, a paso lento, abarcan gran parte de la ruta. El tránsito pesado es muy frecuente por estos pagos, lo cual es observable a simple vista por el estado en el cual se encuentra el camino.

A medida que transcurrimos los kilómetros, paramos para disfrutar el puro aire del campo y tomar algunas fotos.

El último punto del departamento de Florida, sería la localidad de Sarandí Grande, denominada como la “cuna y capital de los raid hípicos”. Es la segunda mayor localidad de Florida, fue fundada en 1874 como parada de ferrocarril y está ubicada a pocos kilómetros del sitio donde en 1825 se llevó a cabo la batalla de Sarandí (ver nota).

Aquí recorrimos la zona de la vieja estación y visitamos también dos lugares simbólicos, como lo son la Iglesia de Nuestra Señora Del Carmen y su “Cripta de la Paz” (fundada para recordar los martirios en Auschwitz) y la Plaza Alejandro Gallinal.

Lucía, fiel a su gusto por los cultivos orgánicos aprovechó para surtirse de algunas frutas en uno de los puestos de la feria vecinal.

De aquí en más, sólo haríamos ruta en el auto durante unos 50 kms hasta llegar a Durazno.

A eso de las tres de la tarde, arribamos a la ciudad donde nos dirigimos a la Intendencia. Eso era algo que de antemano estaba previsto y también fue un elemento que marcó nuestros primeros viajes: buscar algún apoyo al proyecto desde los gobiernos departamentales. Aunque, con el correr del tiempo nos fuimos cada vez más abriendo paso a la espontaneidad casi absoluta, en cada recorrido.   

En la Intendencia nos recibieron Julio Torena y María Ramos, funcionarios que  con efectiva celeridad nos facilitaron información, alojamiento y tickets de cena para todo el equipo.

Al rato hicimos una pasada por el Museo Casa de Rivera donde charlamos brevemente con el historiador referente local, Oscar Padrón Favre que nos brindó valiosa información sobre este departamento.

Tras salir de dicha charla, y con ganas de alejarnos un poco de las urbes -tan frecuentadas en los últimos días- queríamos aprovechar que aún quedaba luz solar, entonces decidimos hacer unos 45 kilómetros más hacia el norte del departamento, hasta llegar a Carlos Reyles.

Lo primero que nos encontramos allí fue una escuela con unos pocos niños que se encontraban ensayando para el acto patrio del día siguiente. Caminamos por las calles de este pacífico pueblo de poco menos de 1000 habitantes, encontrándonos con pintorescas escenas y paisajes, como el humilde rancho de José María, un vecino con el que tuvimos una interesante charla. Acodado sobre un alambrado, nos contó que hace mucho tiempo vive aquí y que durante años se desempeñó en una empresa de transportes, lo que le brindó la posibilidad de viajar y conocer muchos lugares escondidos del Uruguay. Eso lo llevó a comprarse una cámara de fotos para según dijo, mostrarles a sus vecinos «que había estado allí».

Después pasamos por la popular gruta (ver nota), y nos sorprendimos al ver por primera vez en nuestras vidas, un montón de nutrias atravesando el lago. Es increíble, pero si bien nos enseñan en la escuela sobre la fauna de nuestro país… es mucho más lindo poder observarla en vivo y en directo.

Mientras Fede sacaba fotos, Lucía, Ayrton y yo nos tiramos a descansar aprovechando la paz contagiante y también algunos rayos solares que asomaban por momentos.

Con la caída del sol, decidimos volvernos a Durazno donde al llegar salimos a caminar por las calles de la ciudad. Allí conocimos al veterano Medina, bicicletero de la ciudad con más de 40 años en el oficio.

Finalmente rumbeamos hacia el alojamiento de ADEOM, que nos facilitó la Intendencia ubicado en la calle Penza, donde luego de darnos un baño nos fuimos a cenar. A la vuelta de ello, Lucía se fue a descansar temprano mientras que con Ayrton y Fede salimos a conocer un poco de la noche duraznense que se presentaba muy tranquila en la fría noche de martes.

Durazno

Ciudad de las primeras Llamadas del Interior
En el popular Barrio Bertonasco de Durazno desde 1989, se realiza en cada febrero, el tradicional desfile de las Primeras Llamadas del Interior.
Participan de este evento, comparsas lubolas de todo el país. Los tres primeros puestos clasifican directamente a las Llamadas de Montevideo del año siguiente.

En este barrio también se encuentra la Plaza de las Llamadas, con el único monumento al tambor existente en el mundo.

Festival Nacional del Folclore
En el Parque de la Hispanidad se realiza el principal evento en su género del Uruguay. Durante tres noches, con asistencia de más de 30.000 personas por jornada, en el escenario flotante sobre un lago artificial, alternan artistas de primer nivel de toda América.

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A la altura del km 222 de ruta 5 en la intersección con la ruta 4, se encuentra el pueblo Carlos Reyles, con una población cercana a mil habitantes y ubicada a 44 kilómetros de Durazno.

En el sitio, se localizan las grutas que son depósitos de areniscas y calizas ocurridos durante el período Cretácico Superior, dentro de los 90-60 millones de años, perteneciente a la formación Asencio.

En 2003, Juan Straneo Ruiz, presentó un proyecto para la creación de un rosedal en las inmediaciones de las grutas, que fue inaugurado en el año 2004. Cada noviembre se lleva a cabo el Festival del Rosedal, donde se presentan destacados números musicales folclóricos y música tropical.

Fue una batalla librada por los orientales el 12 de octubre de 1825, contra las tropas brasileñas enviadas a detener el avance de la Cruzada Libertadora.

El ejército oriental estaba compuesto por tres cuerpos: por un lado, el comandado por el Gral. Fructuoso Rivera, que venía de vencer al ejército brasileño en Rincón; al centro, los liderados por Manuel Oribe; y al otro lado, el grupo al mando de Pablo Zufriategui, que había desembarcado con Juan Antonio Lavalleja en la playa de la Agraciada el 19 de abril de aquel año.

La contienda tuvo lugar en las puntas del Arroyo Sarandí, un afluente del río Yi, en una zona ubicada dentro de lo que hoy es el Departamento de Florida.

El triunfo fue de los independentistas orientales.