DÍA 13 – Un día de lluvia

Viernes 21 de junio 2013. Hoy amaneció lloviendo en Sarandí del Yí. El sonido del agua pegando contra el techo de chapa de la placita de deportes, invita a seguir durmiendo.

A eso de las seis de la mañana, Mathías fue el gran madrugador del grupo, ya que debía volverse a Montevideo. A excepción mía, los demás descansan sin darse cuenta del movimiento.

Unas horas después, Nilda (que trabaja aquí) nos despierta golpeando la puerta. Es que ya estaba por comenzar el horario laboral y el espacio donde los profesores se resguardan cuando llueve, es ahora una habitación improvisada para nosotros. De a poco, cada uno se fue levantando para desalojar el lugar y emprender la marcha hacia Minas. Un nuevo departamento nos espera.

Esta jornada va a ser la de más kilómetros a recorrer en lo que va del tour. A juzgar por cómo pinta el cielo, habrá pocas posibilidades de incursionar en los pueblos y localidades que vayamos a atravesar. Sin embargo, el ánimo del equipo sigue al firme y todos nos sentimos con la misma disposición para seguir disfrutando de este gran tour. En definitiva, el clima simplemente es un factor que podrá impedir disfrutar algunas cosas, pero igualmente suma a la grata experiencia de viajar como lo venimos haciendo. Simplemente, dejarnos llevar por la ruta.

Bajo la intensa lluvia cargamos el auto que partió con Federico al volante, yo copiloteando y Ayrton -bendito entre las tres mujeres- en el asiento de atrás.

Por un camino de balasto que nos llevó hasta la ruta 7, llegamos a Nico Pérez. Se trata de una ciudad que se encuentra en la triple frontera entre los departamentos de Florida, Treinta y Tres y Lavalleja. Unos días antes yo había visto en TV un informe sobre una importante estación de trenes que aquí se encuentra. Pese a la llovizna que caía, ello nos invitaba a realizar la primera parada del día.

Las chicas aguardaban en el auto nuestro regreso, mientras nos fuimos a recorrer y sacar fotos entre vagones, locomotoras y viejos rieles ferroviarios.

A juzgar por la infraestructura con la que nos encontramos, efectivamente ésta era una de las estaciones de trenes más grandes del Uruguay, lo cual nos fue confirmado por un veterano funcionario de AFE, con el que pudimos conversar brevemente.

Desde 1912, este punto se convirtió en un importante empalme ferroviario donde se armaban y desarmaban los trenes desde y hacia los ramales a Melo y Treinta y Tres (y posteriormente Río Branco).

“¡Lo que habrá sido éste lugar cuando los trenes de pasajeros pasaban!”, les digo a los gurises. De todas estas instalaciones, hoy solo quedan fierros herrumbrados. Con el día gris como estaba, me agarra una cierta sensación nostálgica por algo que en realidad los de mi generación no vivimos. Aunque, aún tengo alguna imagen en mi cabeza, de un viaje en tren que hice con mi vieja siendo muy chiquito, desde el pueblo donde vivíamos hasta Montevideo.

La llovizna se empezó a convertir en chaparrón, entonces nos volvimos por los viejos rieles atravesando los vagones hacia el auto, donde entre mate y charla nos aguardaban las gurisas. Esta vez agarramos por la carretera paralela a la vía férrea rumbo a José Pedro Varela, ciudad arrocera sita en Lavalleja y lindera con suelos olimareños, previo paso por pueblo Zapicán, lugar que teníamos pensado recorrer pero dadas las inclemencias del tiempo no pudimos hacerlo.

Lo primero que hicimos en Varela fue buscar un lugar para comer. Allí nos hicimos una panzada de pastas y luego de ello, rápidamente nos subimos al auto ya pensando no parar sino hasta nuestro destino final del día, Minas, la ciudad de las sierras y los alfajores.

La jornada comenzó a oscurecer tempranamente. Todavía faltaban unas dos horas más por la ruta 8 hasta llegar a la capital de Lavalleja. Durante el transcurso de los kilómetros se dibujan entre penumbras, hermosos paisajes que combinan praderas y sierras.

El benjamín del grupo –Ayrton- entre siesta y siesta y cada tanto, largaba algún chiste o comentario que hacía reír a todos. Y así, entre risas y también charlas más profundas fuimos haciendo camino al andar.

Estando ya en Minas, improvisamos una visita a la Intendencia, en busca de lograr concretar algún apoyo que nos facilitara la estadía en la ciudad, ocasión en la cual vivimos otra nueva y pintoresca anécdota para el recuerdo.

A la noche, bajo una persistente llovizna llegamos al Cerro Arequita para instalarnos en una de las cabañas que hospitalariamente nos ofreció la gente de la Intendencia.

Otro día más que se va y pese al mal tiempo, lo disfrutamos con las mismas ganas que cualquier otro día de tour. Seis viajeros, cada uno viviendo a su manera esta grata experiencia, pero todos convencidos de estar enriqueciendo el espíritu.

Atardecer frío, lluvioso y oscuro en la ciudad de Minas. Nos dirigimos al palacio municipal en busca de poder encontrar donde pasar la noche. Hacía unos días, yo había hecho un contacto con la Directora de Turismo del departamento, anunciando la visita. Nunca obtuvimos una respuesta formal, pero nos aventuramos igualmente a encontrar una solución para nuestra estadía.

Allí, una funcionaria nos dijo que la Directora estaba en un evento y que no podría atendernos. De audaces, preguntamos entonces si podíamos ver a la Intendenta Adriana Peña, de quien nos dijeron estaba con licencia médica. Sin embargo, nos pasaron al despacho del Intendente interino, Alejandro Giorello.

En una escena por demás pintoresca, pasamos a la oficina del jerarca, quien no tuvo problema alguno en recibir a todo el grupo. Le explicamos sobre el porqué de nuestra visita y tras un breve intercambio le solicitamos si era posible poder brindarnos un lugar donde quedarnos esa noche.

No habíamos llegado al auto cuando recibimos una llamada telefónica para confirmarnos que teníamos alojamiento disponible en una cabaña ubicada al pie del cerro Arequita.

Otra pequeña y gran historia que habla de la simpleza de nuestra gente.

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Nico Pérez es una localidad ubicada al noreste del departamento de Florida. sobre la cuchilla Grande, junto al límite con el departamento de Lavalleja, formando con Batlle y Ordóñez (departamento de Lavalleja) un solo núcleo poblacional.

El pueblo fue fundado en junio de 1883, y se le puso su nombre en honor a un faenero reconocido de la época colonial.

En 1907 Nico Pérez cambió su nombre por el de Batlle y Ordóñez en homenaje al presidente Batlle.

La decisión no fue fácil,  pues motivos partidarios hacían que muchos pobladores nacionalistas e incluso legisladores, se opusieran a nominar la población con el nombre de un político colorado, y que aún se postularía para una segunda presidencia. Por este motivo, la parte del pueblo perteneciente al departamento de Florida, continuó  llamándose Nico Pérez. En cambio, la parte que se encuentra en Lavalleja tomó el nombre del ex presidente colorado.

Más allá de las discusiones planteadas en su momento, por estos días la situación se mantiene igual respecto al tema, aunque muchos pobladores han dirimido la disputa, optando por denominar al pueblo como “Nico-Batlle”.

La localidad fue escenario de varios acontecimientos históricos entre ellos el pacto de Nico Pérez del 26 de marzo de 1903 dónde, Aparicio Saravia se entrevistó con los negociadores del gobierno de José Batlle y Ordóñez, lo que puso fin al movimiento revolucionario. Otro acontecimiento fue el desarme de las fuerzas revolucionarias dando fin a la guerra civil el 9 de octubre de 1904.

En este lugar nacieron dos figuras populares del Uruguay, por diferentes motivos. En enero de 1919, nació el reconocido dirigente político nacionalista, Wilson Ferreira Aldunate, quien también llegó a ser candidato a Presidente de la República. Se exilió durante la dictadura militar y desde el exterior, se convirtió en uno de los más acérrimos oponentes al régimen.

Unos años después, en 1933 también en este pago, nació el bailarín y director de comparsas de negros y lubolos, Julio Sosa quien es más conocido por su apodo: “Canela”.