DÍA 18 – Familia rodante

Martes 15 de octubre de 2013.

Tal como sería tradicional el resto de los días, Rúben fue el que se levantó más temprano para comenzar la jornada. Los demás, fuimos poco a poco apareciendo, cada uno con su parsimonia correspondiente. Así y todo, los más madrugadores aguardaron por el grupo completo para poder desayunar.

Estacionada frente al hotel, la camioneta y “la hormiguita viajera”, esperan por continuar el rumbo destino al litoral. Federico sentado a la sombra, aguarda por los demás, mientras conversa solitariamente con el mate.

El motor de la camioneta se enciende. Es momento de volver al camino. Minutos después, ya estamos los seis viajeros acomodados en los asientos, rumbo a uno de los lugares más simbólicos e icónicos del departamento: las Grutas del Palacio, que forman parte del escudo departamental, lo cual es una muestra clara de su importancia para Flores.

Rúben al volante, Seba copilotea y musicaliza el ambiente a puro son cubano. Atrás, Fede y yo le hacemos la guerra a las chiquilinas por ganar un poquito más de asiento. Entre mates, charlas y sonrisas fuimos llegando hasta nuestro último destino departamental.

Los lunes y los martes las Grutas se encuentran cerradas, sin embargo gracias a la buena voluntad de Ilda (oficina de turismo) y Wilson (encargado de mantenimiento del lugar) pudimos ingresar a conocer el lugar.

Wilson nos aguardaba en la puerta. En principio nos mostró la parte de la cafetería y servicios higiénicos (todo de primera), el pequeño museo donde se ven restos fósiles de la zona, y reprodujo el video institucional que se exhibe a los visitantes.

Luego avanzamos la recorrida por el parque, pasando por la zona de juegos para niños hasta llegar finalmente a las monumentales Grutas, motivo de orgullo de todos los habitantes del departamento, sobre todo ahora que también forman parte de un Geoparque Mundial.

Era cerca del mediodía cuando nos subimos nuevamente a la camioneta para continuar la marcha hacia un nuevo departamento: Río Negro. Nuestro próximo destino sería la ciudad fundada por inmigrantes rusos, San Javier.

Hicimos una parada en Young para proveernos de comida y agua. Al salir de esa ciudad, paramos sobre la ruta 25 que lleva a la localidad de Tres Bocas (luego San Javier), donde almorzamos a la sombra de unos árboles, algunos en la caja de la camioneta y otros sentados en el pasto. Una escena por demás pintoresca y muy familiar.

Llegamos a San Javier a eso de las 15.30. No hay dudas, aquí en el litoral, el calor se nota bastante más que en otros lugares. Atravesamos el pueblo –al que volveríamos luego- para seguir rumbo al balneario Puerto Viejo que se encuentra a unos diez kilómetros de aquí poner link.

Se trata de un lugar encantador situado a orillas del río Uruguay, donde hay cabañas y zona de camping. Cuando entramos, vimos muy poco movimiento. Si bien es un día muy lindo, estamos en plena jornada de semana, por lo que no hay casi gente en el lugar. A medida que vamos ingresando, la única presencia humana que vemos, es una casa rodante de última generación con una pareja de veteranos (de claro aspecto europeo) a su lado.

El parador, al igual que el balneario, se encuentra desierto. Luego de golpear las palmas en más de una ocasión, nos atendió una muchacha que nos dijo trabajaba aquí desde hace varios años. Hasta aquí llegó con otros amigos y conocieron al empresario responsable de este espacio -muy conocido por estos lares- llamado Oscar.

Volvimos a San Javier, donde estaban Fabricio y Graciela (SNAP) que nos esperaban para salir a recorrer los Esteros de Farrapos poner articulo, una de las áreas protegidas que tiene nuestro país. Llegamos al galpón de piedra, uno de los edificios patrimonios históricos de la ciudad donde los primeros inmigrantes rusos guardaban las semillas y cosechas.

En la lancha entraban sólo seis, por lo cual dos quedaríamos a la espera. Eugenia y yo seríamos los que nos quedamos. Cuando el resto arrancó la travesía junto a Fabricio, nosotros dos nos fuimos hasta la sombra de algunos arbustos que se encuentran a la orilla del río.

El calor agobiaba. No dudé en calzarme el short de baño para disfrutar de un baño refrescante en el río Uruguay. Mientras tanto, a lo lejos, la lancha se perdía por entre los montes.

Dos horas después, con el sol aún arriba, volvieron los compañeros. Lucía y Rúben quedaron como responsables de comprar la cena, mientras que Seba, Federico, Eugenia y yo nos fuimos pedaleando hasta Puerto Viejo, donde instalaríamos finalmente el campamento.

La noche estaba preciosa. Sebastián y yo fuimos los únicos valientes que nos animamos a dar un baño en el río. Por lo general, así sería a lo largo de todos los viajes. “Vamos a hacer hidroterapia”, invita Seba con su gracioso tono de voz, cada vez que llegamos a lugares con río u playa.

Eugenia, Fede y el experiente Rúben, instalaban el campamento. Sentados en la orilla, Sebastián, Lucía y yo veíamos pasar barcos de carga y filosofábamos sobre distintos temas. Visitar estos lugares y tomarse el tiempo necesario para apreciar las bellezas naturales, impulsan a momentos de conexión como éste.

Iluminados por el fogón y una hermosa luna, disfrutamos de una memorable cena grupal. De a ratos, Seba y yo, nos íbamos hasta el parador para ver el partido determinante de La celeste contra Argentina por la clasificación al Mundial, el cual felizmente terminó con victoria uruguaya.

Acampando en la naturaleza más plena, poco a poco fue muriendo otra jornada que culminaría con una noche memorable.

DSC_0241

Ubicadas en la zona del paraje Marincho, a 45 kms de Trinidad por la ruta 14 (3 vieja). Se trata de una formación natural de rocas que data de unos 70 millones de años; antes de ello, éste lugar era el fondo de un río. Las cavernas están formadas por una coraza de areniscas ferrificadas, sustentada por una centena de estructuras columnares de unos dos metros de altura. Tiene un frente laberíntico de 400 metros, aunque sólo puede ingresarse a los primeros 40 ms. Cuentan que las grutas eran mucho más profundas, pero en la década del setenta fueron tapiadas  en su interior, lo cual impide el paso.

Por más información: 4360 4473.

Puerto Viejo es el lugar sobre el río Uruguay en el que desembarcaron los inmigrantes rusos –unas 300 familias- que fundaron la colonia San Javier, en julio de 1913. Estas familias vinieron buscando libertad religiosa,  practicaban la religión Nuevo Israel,  por tal motivo fueron perseguidos por el régimen zarista. Su líder era Basilio Lubkov. El gobierno Uruguayo de la época le cedió a éstas familias, tierras donde habitar y trabajar.  Fueron pioneros en Uruguay en la producción de aceite de girasol, aunque este cultivo ya no forma parte del paisaje rural que rodea al pueblo, donde ahora abunda la soja.

DSC_0270

El Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay, es un área protegida de 17,496 Hectáreas, constituida por un sistema de humedales fluviales, islas e islotes que se inundan en forma permanente y/o temporaria a consecuencia de las crecidas del río Uruguay.

Conviven varios ecosistemas: bañados, pantanos, campo natural, el monte y el matorral ribereño -generador de un corredor biológico-. Hay 53 especies prioritarias de conservación que se encuentran en el área, donde se han registrado también 159 especies de aves. Es la única región de Uruguay en donde podrían quedar ejemplares salvajes de puma y de aguará guazú.

Centro de Visitantes Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay

Tel. (+598) 4569 2652

DSC_0278

San Javier cuenta con una población de 1680 habitantes, según el último censo del año 2011.

El pueblo tiene como particularidad una enseñanza bilingüe en la Escuela Pública, se dictan clases tanto en español como en ruso. Las tradiciones se mantienen fuertemente en éste lugar, parte importante de ello se debe al centro cultural Máximo Gorki.

Otro de los atractivos aquí, es comer platos típicos rusos como pirayorshky, empanadas rusas acompañadas de papas o boniatos, shaslik, semillas de girasol tostadas o piroj que es un postre  de zapallo. También se puede probar la bebida típica, el “vino de los rusos” conocido como kwas.

Los visitantes pueden encontrar recorridos por senderos, paseos en lancha por el río, camping, cabalgatas, avistamiento de aves, alojamiento y pesca deportiva.

Cada año se celebra (último domingo de julio) el aniversario de San Javier, desarrollándose bailes con trajes típicos, desfile de los habitantes del lugar y venta de comida rusa.

Fuentes: en base a información de todouruguay.net y turismo.gub.uy

DSC_0267

Vladimir Roslik Bichkov, oriundo de San Javier e hijo de inmigrantes rusos, fue un médico egresado de la Universidad Patrice Lumumba, en la antigua Unión Soviética.

Aquella ayuda para jóvenes del Tercer Mundo, otorgada por la URSS, sería luego su estigma. El joven médico, que debió revalidar su título para ejercer, sería demonizado, al punto que el antecedente motivaría su prisión durante una semana cuando, en julio de 1973, se dio el golpe de Estado. Años después, en abril de 1984 fue asesinado por tortura en el batallón Nº 9 de Fray Bentos, siendo su homicidio el último crimen de la dictadura cívico-militar en Uruguay (1973-1985) pocos meses antes de la reinstauración del régimen democrático en el país.

El crimen sigue amparado por la Ley de Caducidad, aunque los testimonios y documentos demuestran las responsabilidades políticas y penales.

Sobre la tumba de Roslik puede leerse: “Querido papá, seguiremos tu ejemplo, dando amor donde haya odio y violencia, sólo así podremos devolverte la sangre inocente que por nosotros derramaste”.