DÍA 2 – 95 kilómetros hasta suelo maragato

Domingo 24 de marzo de 2013. Nos levantamos tempranito con Ayrton en la chacra de César Vega en Punta Espinillo. Amaneció soleado y amenaza con ser una calurosa jornada. Rápidamente preparamos nuestro equipamiento y nos pusimos a punto para volver a pedalear. Tendríamos un largo camino por recorrer.

Sobre las 10.30 tomamos por el camino que nos llevaría otra vez a la ruta 1, pasando previamente por el Camino Basilio Muñoz y el Complejo Penitenciario (COMPEN), donde nos llamó la atención la multitud de gente haciendo cola. Era día de visitas. Tras unos 35 minutos de pedaleo llegamos a la ruta.

Elegimos tomar la ruta 1 vieja, para poder pasar por el histórico puente de hierro (construido en 1913) que unió Montevideo con el sur y occidente del país. Desde el mismo, contemplamos maravillados la inmensidad del río y sus humedales. Un área que abarca 20 mil hectáreas, integrada recientemente al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).

Paramos luego en Santiago Vázquez, una especie de “pueblo del interior” ubicado en el límite con el departamento de San José. Aquí nos bajamos para hidratarnos y comer algo de manera de recargar energías y seguir la marcha.

Seguimos entonces por la ruta 1 vieja hasta la próxima parada que sería a la altura del kilómetro 29,500 en la localidad maragata de Ciudad del Plata. Este era un lugar que hacía rato tenía planeado visitar, es que allí –había leído tiempo atrás– se encuentra la casa donde vivió hasta los 12 años el inmenso cantautor popular, Alfredo Zitarrosa.

Siendo cerca de la hora 16, a la altura del km 52 de ruta 1, ingresamos a la ciudad de Libertad.Todavía restaban unos 40 kilómetros para llegar a nuestro destino final de la jornada: San José de Mayo.

Con un total de 95 kilómetros realizados, ya entrada la noche, llegamos muy cansados a la capital maragata. Fue tal el desgaste, que solo atinamos a encontrar lo antes posible un lugar donde bañarnos, comer y dormir.

Debo admitir que en esta oportunidad pasamos la noche en un hotel muy prolijo y confortable, por lo cual este viajero alternativo quiere sincerarse y contarles que era tan grande el cansancio que las piernas no daban ni para armar la carpa en el Parque Rodó de aquella histórica ciudad.

A la altura del km 29.500 de la ruta 1 vieja, en las inmediaciones de la maragata Ciudad del Plata, se encuentra una vieja casa pintada de rosa. Fue construida en los años cincuenta por Blanca Nieve Iribarne, quien con 19 años de vida, dio a luz a quien sería el más destacado cantautor popular en la historia del Uruguay: Alfredo Zitarrosa, quien vivió en esta casa llamada “Sombra y sol” hasta los doce años.

Casa Zitarrosa3 La casa es hoy propiedad de Richard, quien nos comentó enterarse de ello cuando comenzó a entablar los trámites para comprarla. Seguramente no sea mera casualidad que por estos días, la música suela escucharse en esta vivienda. Es que aquí, el hijo de Richard enseña sobre composición musical con distintos instrumentos.

Llama la atención que teniendo en cuenta la importancia de la figura de Zitarrosa, la casa no posee ni siquiera una placa que lo recuerde. Tampoco existe un cartel en la ciudad. Richard nos comentaba que él mismo presentó la propuesta a algunos ediles del departamento para iniciar algún trámite al respecto, pero hasta ahora no ha habido respuesta. El dueño de la casa también nos comenta con asombro, que generalmente llegan muchos argentinos a su casa.

Al retirarnos, miré una vez más hacia el interior de la casa intentando imaginar al niño Zitarrosa caminando por sus rincones, preguntándome hacia mi interior, si los paisajes de esta zona no habrán inspirado a tantas de sus canciones. De hecho, hay muchos elementos rurales o del interior profundo que forman parte de su notable repertorio, en el cual mayoritariamente sobresalen la chamarra y la milonga.

Cantor del pueblo

zitarrosa

Alfredo Zitarrosa nació en Montevideo el 10 de marzo de 1936 y vivió en diferentes poblados del interior hasta los 12 años.

En su juventud trabajó como vendedor de muebles, de suscripciones a una sociedad médica y de oficinista. Luego incursionó en labores de locución y en el teatro. Conjuntamente se inició en el periodismo, colaborando en diversas publicaciones, entre ellas el semanario “Marcha”. Al mismo tiempo desarrolló su vocación artística, produciendo canciones, cuentos y poemas. La culminación de estos esfuerzos llegó en 1959, al recibir el Premio Nacional de Poesía en Uruguay. Encontrándose en Perú en 1961, enfrentado a serias dificultades económicas, fue llevado casi contra su voluntad a actuar en televisión.

A partir de ese instante realizó varios programas de Radio Altiplano de La Paz, en Bolivia, debutando posteriormente en Montevideo, allá por 1964, en el Auditorio del SODRE (Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica). Su participación en este espacio le sirvió de peldaño para ser invitado al Festival Folclórico de Cosquín, en Argentina.

Ya en la cúspide, tuvo a su cargo el programa de televisión “Generación 55”, donde difundió la labor de jóvenes artistas uruguayos. De ahí en adelante se inició la cosecha de premios. Premio Artigas de la Asociación Folclórica de Uruguay en 1965. Medalla de Oro por sus ventas de discos los años 1965, 1966, 1967 y 1968. Medalla de Plata en el Segundo Festival Latinoamericano de Folclore en 1966, en Salta. Plaqueta y Disco de Oro en el Festival Internacional de Montevideo, en 1969. Mención de Honor en 1972, en Lima. Condecoración Francisco de Miranda, otorgada por el Presidente de Venezuela, en 1978 y así sucesivamente.

Sus temas han sido grabados por intérpretes de la talla de Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Los Chalchaleros, “Chango” Nieto, Marga y Betty, entre otros tantos grandes de la música popular latinoamericana.

Sus presentaciones en público siguen la vieja línea en cuanto al acompañamiento guitarrístico (los clásicos cuatro encordados de fondo, tres guitarras criollas y guitarrón) como en su vestimenta: terno oscuro con chaleco, camisa blanca y corbata, zapatos negros e impecablemente peinado con partitura al lado.

En 1976, por causa de la violenta dictadura militar, Alfredo Zitarrosa abandonó su tierra natal, trasladándose a Argentina. A los pocos meses salió de ese país rumbo a España donde siguió componiendo y actuando esporádicamente. No resistió, sin embargo, estar lejos de su continente, de sus hombres y costumbres. Viajó a México en 1979 con su esposa y sus dos hijas, habitando en Prados de Coyoacán, al sur de Ciudad de México, hasta 1983, momento en el que regresó a Argentina.

Durante el período de exilio, Zitarrosa fue el abanderado de la lucha a favor de la libertad en Uruguay y de otros países oprimidos por regímenes militares. La noche del primero de julio de 1983 se reencontró con el público porteño en el Estadio de Obras Sanitarias. Al comenzar su actuación pidió permiso para seguir cantando en nombre de su pueblo. Los asistentes lo acogieron con una ovación que, dice, nunca podrá olvidar.

A comienzos del año 1984 regresa a Uruguay, donde pocos días después es recibido por una multitud en el Estadio Centenario. Continuó escribiendo y componiendo hasta su muerte, el 17 de enero de 1989 en la capital del país.

Fuente: en base a información extraída de http://cerno.galeon.com/zita_bio.htm

Fragmento de Pal que se va (chamarrita)

No te olvides del pago si te vas pa’ la ciudad cuanti más lejos te vayas más te tenés que acordar. Cierto que hay muchas cosas que se pueden olvidar pero algunas son olvidos y otras son cosas nomás.

La ciudad de Libertad se encuentra ubicada en el departamento de San José, a 51 kilómetros de Montevideo. Posee aproximadamente unos 11 mil habitantes. Su nombre se inspira en los anhelos de los primeros colonos de la zona, muchos de los cuales eran inmigrantes que venían en busca de “Libertad”.

Fue fundada en el año 1872 por Carlos Clauzolles, a orillas de un río en campos que habían pertenecido al financista francés José Buschental. Años después, debido a las considerables inundaciones que sufría la zona, la ciudad se vio obligada a trasladarse unos kilómetros hasta su ubicación actual.

Paradójicamente en las afueras de la ciudad se encuentra el Penal de Libertad, una de las cárceles más grandes del país.

La actividad principal es la producción de la granja, la lechería y recientemente la industria. En los últimos tiempos se han instalado numerosas industrias que activaron la ciudad. El emprendimiento de la Zona Franca de Libertad y el establecimiento de conservas de carne, son hoy el gran motor económico de la ciudad.

Fuente: turismoenuruguay.com.uy

En nuestra corta estadía por la capital maragata, pudimos conocer el monumento homenaje al reconocido narrador -nacido en estos pagos- Francisco Espínola.

Paco EspínolaEste monumento, obra del escultor Heber Riguetti, fue inaugurado en octubre 2012, y se encuentra emplazado en la esquina del Club San José, frente a la plaza Treinta y Tres.

“Paco” Espínola nació en San Joséen 1901. Desde muy joven se interesó por la escritura, tarea que comenzó con su oficio de periodista en periódicos de su ciudad. Tiempo después se trasladó a Montevideo e integró la Generación del Centenario. Durante cincuenta años se dedicó a escribir cuentos, novelas, artículos, ensayos y obras teatrales.

Fue un maestro del cuento oral, cuyas técnicas supo plasmar en el papel, consiguiendo unos relatos de particular narración. Sus historias son las de los hombres de campo, marcados por una visión trágica y muchas veces irónica.

Fue además, profesor de literatura en Secundaria y la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Se desempeñó como un intelectual, cuya voz alcanzó gran importancia en el Uruguay de aquellos años. Se declaró comunista y tomó partido por los asuntos políticos de su país.

Entre sus obras se destacan el libro de cuentos Raza Ciega, las novelas Sombras sobre la tierra y Don Juan el zorro.

Falleció en Montevideo, en 1973.

Fuente: http://letrasliteratas.blogspot.com.uy/