DÍA 21 – Siguiendo los pasos de Artigas

Viernes 18 de octubre 2013. Sorpresivamente y ante todos los pronósticos, el primer integrante del equipo en levantarse no fue Rúben. A eso de las seis de la mañana, Lucía madrugó para recibir a Sebastián, un amigo de ella que llegaría a sumarse al grupo para hacer con él un recorrido interpretativo de fauna y flora por la orilla del río Daymán.   

Llegaba uno, pero se iba otro. Federico había partido unas horas antes para retornar a la capital y volver al laburo.

Poco a poco, la tarea de ordenar y guardar nuestras cosas se ha ido mecanizando, por lo que no tardamos mucho tiempo en dejar la camioneta cargada. Después del desayuno en el Bar Carlitos, donde también nos prepararon nuestro almuerzo -que llevaría a una graciosa anécdota horas después, volvimos a la ruta 3 para continuar los pasos de La Redota.

Ahora nos dirigíamos nuevamente a orillas del Uruguay nuevamente para ingresar a la Meseta de Artigas  y posteriormente pasaríamos por la orilla del río Daymán hasta llegar al cruce del Ayuí en Salto. Todos estos lugares fueron  transitados durante el éxodo del pueblo oriental.

Cuando llegamos a la Meseta, cerca del mediodía, el lugar se encontraba casi vacío. Sólo había un automóvil parado y dos personas frente al gran monumento del prócer.

Al llegar, nos dispersamos por diversos lados. Rúben con su cámara fue a fotografiar el hermoso paisaje que allí se presenta. Sebastián, Lucía y Eugenia hablaban de un tema que los apasiona: flora y fauna.

Yo, simplemente contemplo el lugar y observo a cada uno de mis compañeros. Una vez más me despierta el sentimiento de paz. El lugar lo inspira, y eso se percibe de cada uno de nosotros, acostumbrados al ruido y la locura de la urbe.

Después de algunas caminatas por el lugar, nos subimos al auto para continuar la marcha a Salto. Nuestra próxima parada sería la Gruta del Padre Pío, ubicada en el mismo predio de la mística estancia “La Aurora” ver nota.

Luego hicimos una pasada por Termas del Daymán y luego en Salto nos encontraríamos con Magdalena, una amiga que se desempeña como guía turística en la ciudad.

En la costanera, nos tiramos en el pasto, frente a un pequeño lago a comer nuestro almuerzo.

Después de comer, a media tarde, llegamos a la Regional de la Universidad de la República. Ahí estaba Magdalena junto a gente del Ministerio de Turismo. La propuesta inicial era visitar la reserva de Arerunguá, pero por diferentes motivos (sobre todo la distancia) no pudimos concretar. De la mano de Sebastián, nos fuimos hasta Termas del Daymán para hacer el sendero interpretativo a orillas del río que lleva el mismo nombre.

Durante más de una hora aprendimos sobre pájaros y flora en el improvisado recorrido y donde hasta tuvimos la suerte de ver una tortuga morrocoyo.

Cerca del puente que atraviesa el río (por donde bajamos), puede verse una placa que recuerda el paso de Artigas y el éxodo. Estamos cerca de la ciudad, sin embargo no parecen haber muchas huellas humanas en esta naturaleza.

Finalizada la charla, la gente del MINTUR se retiró. Magdalena se sumó a nuestra camioneta y ofició de guía en la ciudad en la visita al Museo Horacio Quiroga, uno de los escritores más populares de nuestro país, oriundo de este pago.

Campamento en Ayuí

Luego de unas vueltas céntricas y compras de provisiones, instalamos nuestro campamento frente al río, a la altura del Paso del Ayuí. Allí armamos un nuevo fogón, compartiendo cena con Magdalena y su compañero Rúben. Entre risas y carcajadas se nos fue muriendo la noche, mientras por la costanera circulaban motos y los automóviles con las plenas sonando a todo volumen. Por acá cerca está la zona de discotecas, lo cual explica el nocturno movimiento. “Acá va estar bravo pa´ pegar un ojo”, le comento a los presentes. Sin embargo, el cansancio de la intensa jornada nos permitió un buen descanso.

A la mañana siguiente, nos levantamos bien repuestos de energía, una vez más, con el trago amargo de que el final del viaje se aproxima. Lo que restaría de aquí en más, era retornar a Montevideo aunque ello transcurriría con la alegría de estar disfrutando gratos momentos. Fin del tercer recorrido de El Gran Tour.

La Redota

Se denomina “Redota” u “Éxodo del Pueblo Oriental” a la emigración colectiva de habitantes de la Banda Oriental que siguieron a Artigas hasta el Salto Chico del río Uruguay, —en donde hoy se halla la ciudad argentina de Concordia— después del levantamiento del Sitio de Montevideo a causa del armisticio de octubre de 1811 entre el virrey Elío y el Triunvirato de Buenos Aires. Se trató de una caravana que recorrió 522 km en 64 días.

Los protagonistas denominaron «la redota» a la marcha, palabra que era de uso vulgar en el español rioplatense de la época y que se originó por deformación del vocablo «derrota».

Se lo considera como uno de los hechos centrales y primogénitos en la formación del sentimiento nacionalista uruguayo, denominado “orientalidad”.

En 2011, año de los festejos del bicentenario de nuestro país, se estrenó la película “La Redota”, que cuenta en gran medida la historia. Fue dirigida por César Charlone y contó con la actuación de Jorge Esmoris haciendo de Artigas.

DSC00733

En la mañana del día siete del tercer tour, amanecimos en las Termas del Guaviyú. Dado que debíamos salir a hacer ruta desde temprano, la voluntariosa gente del bar Carlitos nos preparó milanesas al pan para nuestro almuerzo, yendo el suculento paquete a parar a una heladerita que viajaba, como casi todas nuestras cosas, en la casita rodante.

Varias horas después en Salto, nos aprontábamos para comer el codiciado banquete. Pero, linda sorpresa nos llevamos al abrir la casita rodante; el “traqueteo” del viaje había provocado que la heladerita donde se guardaba nuestro almuerzo se volcara, rodando con ella panes, milanesas, tomate y lechuga (todo por separado) regando el piso de aquella coctelera móvil. Como habrá sido la cosa que hasta un trozo de milanesas quedó guardado dentro de un zapato que también fue zarandeado por el andar rodante.

Así y todo, después de re-armar las milanesas, fueron a parar gustosamente al fondo de nuestros estómagos.

DSCN0362

A tan solo 37 Kilómetros del Complejo termal Guaviyú, se encuentra la histórica y emblemática Meseta de Artigas, uno de los principales destinos turísticos de Paysandú. El monumento -obra del escultor Juan Azzarini- está asentado sobre la meseta, en una zona de barrancas a orillas del río Uruguay.

En setiembre de 2015, se inauguró aquí, el Centro de Interpretación donde, mediante el uso de realidad aumentada, video 360 y ultrasonido, los visitantes podrán conocer sobre el artiguismo y la historia del territorio. Todos los años en setiembre, hasta aquí llegan miles de jinetes de todas partes para rendir tributo al prócer.

DSC00721

La Gruta del Padre Pío y la estancia “La Aurora”, se encuentran en el límite de los departamentos Paysandú y Salto.

Se trata de un espacio que es asiduamente visitado por personas de todo el mundo, quienes hacen su peregrinación para encontrarse frente a la gruta, orar y disfrutar de la energía del lugar, al cual se le han atribuido fenómenos relacionados con ovnis y curaciones milagrosas.