DÍA 27 – Entre Cañas y milongas

Miércoles 20 de noviembre de 2013. Amaneció nublado en la ciudad de Artigas. Si bien se ven algunos nubarrones, ha parado de llover. Sobre las nueve de la mañana, los cuatro que quedamos, nos ponemos a organizar -por penúltima vez en este viaje- el equipaje. La ruta continúa.

La primera parada del día iba a ser en “Le Stage”, taller de amatistas ubicado aquí en la capital departamental. El día anterior, Darwin Brazeiro (de la Intendencia) nos había sugerido la visita y contactado con el responsable del lugar. Sin dudas, sería éste un recorrido muy simbólico dado que nos encontramos en la Capital de las piedras preciosas, como rezan varios carteles por aquí. Ernesto (encargado de ventas) nos recibió y dio inicio al recorrido, comenzando por donde se exponen las piedras procesadas (algunas imponentes de hasta dos metros de altura). La mayoría de los trabajos se exportan a China, país desde donde llegan personas para seleccionar de primera mano lo que compran.

Al rato se presentó Silvio, Gerente de la empresa, quien nos invitó a ingresar a la sección donde se reparan artesanalmente las piedras. Allí, unos treinta empleados trabajan minuciosamente sobre las amatistas que provienen de la zona de “El Catalán”, a unos treinta kilómetros de la ciudad. Artigas es el único departamento del Uruguay en donde se pueden encontrar éste tipo de piedras (al igual que las ágatas).

Finalmente, nos retiramos para continuar el tour por el departamento más norteño del país. Nuestro próximo destino sería Bella Unión, la segunda más importante, ubicada a unos 140 kilómetros de Artigas.

A diferencia de los viajes anteriores, ésta vez nos llevamos buena y variada música que amenizaron notablemente la ruta. Murgas, canto popular, rock y plenas le pusieron color y alegría a los largos trayectos. Por estas tierras fronterizas, resuena la samba brasilera, que por supuesto tampoco faltó para la ocasión.

El cielo seguía totalmente cubierto. Ya no llovía de forma constante, pero de a ratos caía algún chaparrón. En algunos tramos, vimos unas cuantas arañas tarántulas. Le insistí a Fede parar en alguna ocasión y fotografiarlas, pero fue imposible. Entre que el auto frenaba, yo me bajaba y caminaba hacia atrás, las arañas rápidamente se perdían entre los altos pastizales, que por cierto le dan un toque particular a la ruta.

La segunda parada del día, sería a la altura de la localidad de Tomás Gomensoro. Nuestra intención era visitar una de las plantas procesadoras de arroz que una reconocida empresa tiene en la zona. El corte del mediodía recién comenzaba, por lo que no quedaba gente en la planta, así que decidimos seguir camino.

La ciudad azucarera

Pasado el mediodía, ingresamos a Bella Unión ubicada bien al norte del país, limitando con Brasil y Argentina. El aire se siente húmedo y cálido aquí. Antes de ingresar a la zona urbanizada, seguimos por la ruta hasta el paso de frontera terrestre, Barra do Quaraí. El recorrido por el país vecino, fue en esta oportunidad muy corto y emprendimos un rápido retorno a Bella Unión, donde unas horas después nos encontraríamos con Alejandro Mendoza (guardaparque del Rincón de Franquía) con quien coordinamos realizar una visita a esa área natural. Ver mas abajo

De regreso por la ruta 3, se vislumbra el barrio “Las Láminas”, aquél que supo estar tristemente en las noticias nacionales hace más de diez años, cuando en plena crisis económica se informaba que los niños en ese lugar se alimentaban con pasto. Si bien ahora persisten humildes ranchos, la realidad parece ser muy diferente. Contrastando con el barrio, a pocos metros del lugar, se aprecia un gran edificio con un anuncio de futuro Free Shop.

El límite fronterizo es sin dudas el gran motivo por el cual se observan constantemente grandes camiones de carga en la zona o lleva a que restaurantes como en el que comimos (a diferencia de la mayoría de las ciudades y pueblos del interior) estén abiertos también durante horas de la tarde.

Una lluvia suave pero persistente comenzó a caer en el correr de las horas, por lo que tuvimos que ir a buscar a su casa a Alejandro. Con su implacable vestimenta de trabajo, ahí estaba aguardándonos en la puerta. Se subió al auto y rumbo a Franquía, nos fue contando sobre su agradable y esforzada labor, desde hace más de diez años.

Después de varios kilómetros recorridos por el “Parque Lineal”, llegamos a la portera principal por donde se accede al área. Como buenos novatos, olvidamos calzarnos adecuadamente para el fangoso terreno. Federico y yo anduvimos pies descalzos y por momentos en chancletas, mientras que Eugenia y Marcela esquivaban -en la medida de lo posible- el barro del sendero “de la frontera” por el cual recorrimos.

A medida que vamos ingresando a la zona, Alejandro nos va detallando con minuciosidad cada una de las especies de fauna y flora que allí conviven. Entre algunas de las buenas anécdotas, nos contó que hace un tiempo vieron pasar a un puma por estos montes, animal que lamentablemente figura como “extinguido” en todas las guías de fauna publicadas en Uruguay. Pudimos ver huellas de guazubirá, que seguramente por la noche frecuentan el lugar.

Nos subimos al mangrullo, una torre de diez metros de altura sita a la orilla de los ríos Cuareim y Uruguay, desde donde se puede observar el territorio de los tres países. Estando en la cumbre, le comento a los gurises lo maravilloso de estar en uno de los puntos (sino el único) más al norte del país. “Vaya si valió la pena el esfuerzo de salir a andar por el paisito”, pensé hacia adentro. Me vino a la mente aquél primer tour, cuando sólo éramos dos personas saliendo en bicicleta a conocer los rincones del país; hoy somos muchos más los que integramos el equipo, y si bien en éste momento particular estamos sólo cuatro, se siente muy reconfortante el haber llegado tan lejos. Los kilómetros recorridos hasta este lejano lugar, resultan simbólicos con el “crecer desde el pie” que ha tenido Uruguay Alternativo.

Mientras regresábamos al auto, comenzó a asomar un radiante sol que luego de la llovizna caída, generaba un pesado vapor caliente. El auto estaba ahora bajo la luz solar por lo que en su interior el ambiente era “de sauna”. Los chocolates de free shop fueron los regalos y compras que más sintieron el efecto climático.  

Fueron tantos kilómetros recorridos hasta aquí, que nos era imposible obviar una visita a los que trabajan y viven de la caña de azúcar.

El clima subtropical de Uruguay permite que sea uno de los países donde se puede cultivar las dos plantas fundamentales de la producción azucarera: caña de azúcar (tropical) y remolacha azucarera (templado). Bella Unión (y algunos lugares del departamento de Salto) son los únicos lugares donde se cultiva.

Tradicionalmente, la caña ha sido la fuente principal del empleo por estos pagos. En la década de los 80 y 90, la producción decayó fuertemente, sumiendo en desempleo y crisis a la mayoría de los habitantes locales. En 2005, con la creación de empresa estatal Alcoholes del Uruguay (ALUR), resurgió la producción azucarera devolviendo esperanza a muchas familias de la zona.

De la mano de Alejandro, llegamos hasta uno de los campos donde se cosecha la caña para conversar con productores que nos contaron acerca del procesamiento y actualidad de esa industria. No faltaron las preguntas sobre Raúl Sendic, viejo dirigente y militante ligado con las causas de los cañeros allá por los sesenta. En el caso de los productores que conocimos, la mayoría dijo no ser de “aquella época”, aunque sí recordaban relatos de generaciones anteriores al respecto.

Nos comentaron también que desde hace unos años, ALUR está mayormente interesado en trabajar con la caña por la generación del biocombustible, dado que se cotiza en mejor precio que el azúcar y además se exporta. Sin embargo, respecto a este punto los productores reclaman que se les pague un plus, ya que señalaron se les está abonando “a precio de azúcar”.

Cerca de allí se encontraban algunos “peludos” cortando y quemando la caña. Ellos son quienes realizan la tarea más dura de toda la cadena productiva y se percibe a simple vista en las caras cansadas y curtidas por el sol. Además de la quema y el corte, realizan el armado de los paquetes -cuyo peso llega a promediar los 60 kg- que cada trabajador transporta cargando al hombro hasta el camión.

Descalzos, al igual que la mayoría de los “peludos” nos mandamos campo adentro con Federico (ambos cámaras en mano) para registrar este sacrificado oficio, del cual uno de los riesgos que se corren, es ser mordido por alguna yara que frecuenta la zona, aunque nos dicen también que el fuego las expulsa y por tanto no son tan amenazantes como a veces se piensa.  

Otro factor que endurece la actividad, es el clima caluroso persistente. Algunos de los consultados, nos comentaron que suelen venir en horarios de la madrugada (entre las 3 am y adelante) para hacer el trabajo, de manera de evitar el pesado calor y las radiaciones solares.

Nos volvimos hacia el auto junto a Alejandro, quien además de guardaparques de Franquía resultó ser un guía-informante de lujo. Eran cerca de las siete de la tarde cuando lo dejamos en su casa, donde nos sacamos una última foto con él.

Con la dulce sensación de haber conocido algo más del paisito, tomamos la ruta 3 para seguir hasta la ciudad de Salto, donde pasaríamos la última noche de éste tour compartiendo unas pizzas en la casa de una pareja amiga (Magda y Ruben) a quienes nuevamente volvíamos a visitar a lo largo de El gran tour.  

Luego, abatidos por el trajín de la larga jornada, cada uno se fue a descansar. Así culminaba oficialmente el tour número cuatro. Mañana, tocaría otra vez la ruta para emprender el largo regreso a la capital del país.

Rincón de Franquía

Ubicada a unos cinco kilómetros al norte de Bella Unión, se accede a través de un camino de balasto que sale por la Ruta 3, a la altura del kilómetro 639.

Se encuentra en la triple frontera bien al noroeste de Uruguay, junto al río Uruguay y Cuareim, limitando con las ciudades de Monte Caseros (Argentina) y Barra do Quaraí (Brasil).

La ONG local GRUPAMA, fue creada por vecinos de la zona con la finalidad de gestionar y preservar este hábitat natural del país, donde convive gran diversidad de flora y fauna (en el primer caso, con árboles nativos que únicamente se encuentran en este lugar del país).

En febrero de 2011, fue declarado como Reserva departamental por la Intendencia de Artigas, mientras que en junio de este año ingresó como la novena área protegida al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).

Se ingresa a través del “Parque Lineal” que une la ciudad de Bella Unión con el Área de Conservación Ambiental y se puede visitar en auto, bicicleta o caminando.

Hay cinco senderos para conocer: el de la Triple Frontera, del Ingá, del Ibirapitá, de los Burlistos y del Urutaú. En cualquiera de ellos se puede observar el bosque ribereño con intensa vegetación autóctona y zona de humedales. Desde el Mangrullo, torre de diez metros de altura, se puede ver el territorio de los tres países además de la isla Correntina y Brasilera.

Mas info en http://rincondefranquia.blogspot.com/

Contacto Guardaparque Alejandro Mendoza: 098 777 213

Raúl Sendic, conocido como «el Bebe», nació en el paraje rural de Chamangá, en el sureste del departamento de Flores, y era el quinto hijo del matrimonio conformado por Victoriano Sendic y Amalia Antonaccio. Cursó la educación primaria en la escuela agraria del lugar, y la secundaria en la capital departamental, Trinidad.

Al terminar la secundaria en 1943, se traslada a Montevideo, donde se inscribiría en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República y comienza a trabajar en un estudio jurídico. No alcanzaría a recibirse de abogado por decisión propia, aunque sí obtuvo el título de procurador.

Ya como procurador se trasladó a la ciudad de Paysandú, desde donde se vinculó como asesor legal de los trabajadores de la industria azucarera del norte del Uruguay, que en aquellos momentos vivían en condiciones de explotación extrema y virtual marginación social. Situación que lo llevó a impulsar y apoyar la creación de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA) fundada en el año 1961.

Aún se recuerdan en Bella Unión por estos días, lo que fueron masivas marchas de los peludos (así se denomina a los cortadores de caña), desde Bella Unión a Montevideo bajo la consigna: “UTAA, por la Tierra y con Sendic”. Las mismas se hacían en reclamo por la expropiación de los latifundios improductivos.

El Rufo, era militante del Partido Socialista y en 1962 (una década antes del golpe de Estado) organizó, junto a otros militantes de la izquierda uruguaya, un grupo de acción directa que luego se integrará al denominado «Coordinador» y finalmente conformará el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T).