DÍA 5 – Colonia Valdense

Miércoles 27 de marzo de 2013. Siguiendo la costumbre del madrugón, a eso de las ocho, ya estábamos despiertos con Ayrton, prontos para partir de Nueva Helvecia hacia el vecino pueblo de Colonia Valdense. Nos encontrábamos en el antiguo hotel “Del prado”, una construcción de comienzos de siglo XX, cuyo edificio mágico e inspirador denota visiblemente el paso del tiempo.

Dicen que cerca de aquí, se hallaba la casa donde vivió uno de los criminales de guerra nazi más buscados: Joseph Mengele.

Hoy toca pedaleo liviano, tan sólo cuatro kilómetros, para llegar a esta Colonia donde viven unos tres mil habitantes. El simbólico monumento de la carreta es lo primero que vemos al atravesar la ruta 1.

Colonia Valdense fue fundada por un grupo de 11 inmigrantes piamonteses provenientes de Villar Pellice.  El francés Pedro Valdo fue el fundador del movimiento cristiano “Pobres de Lyon” conocido como los valdenses, al que estos primeros colonos pertenecían.

Al igual que como nos sucedió en San José, pese a ser semana de turismo, nos encontramos con la mayoría de los lugares históricos cerrados y en otros casos con horario recortado. Optamos entonces por arrancar hacia otros lares. Siguiendo por la principal avenida (Armand Ugón) nos dirigirnos al Centro Emmanuel  y luego volvimos a la ruta 61 para continuar el paso hacia otra Colonia Piamontesa, llamada “La Paz”.

De retorno a Colonia Valdense, nos encontramos con Stephanie, la anfitriona que antes de hacer este primer tour nos había sugerido algunos lugares para visitar en su pago. Habíamos quedado en juntarnos más tarde para tomar unos mates, pero en lugares como éste, suele pasar que uno se encuentra fácilmente. Así que, más temprano de lo pactado, nos juntamos con ella y su amiga Leonela, para compartir amenas charlas al aire libre, las que incluyeron galletas con dulces caseros de la zona.

Poco a poco la rueda se fue agrandando. La mayoría de las conversaciones rondaron entorno a la vida del pueblo, sobresaliendo el comentario de los locales de que aquí “está lleno de viejos”. El hecho de que aquí exista más de un hogar de ancianos en la ciudad, parece confirmar la sentencia.

Como suele pasar en la gran mayoría de los pueblos y ciudades del interior, pese a que se han ido creando otros centros educativos en la zona,  la gran parte de los jóvenes de aquí  opta por irse a Montevideo, en busca de un futuro más esperanzador en lo profesional y/o laboral.

El sol comenzaba a esconderse y una nueva noche fría se palpitaba. Las últimas horas de la visita por este pueblo, serían en las afueras del Club Esparta, donde “calentamos el pico” con unas cervezas, junto a las chiquilinas anfitrionas, que tan bien nos habían recibido.

Al igual que Nueva Helvecia, Colonia Valdense es una ciudad de gran riqueza histórica y cultural. Si bien los fenómenos asociados a la globalización han avasallado en fuerte medida las tradiciones que habitan en cada uno de los pueblos, lo cierto es que la identidad local persiste no sólo en las construcciones, monumentos y en sus fiestas típicas, sino también en cada familia y hogar. Allí, donde se siguen elaborando los dulces, quesos y otras especialidades que vinieron con los inmigrantes europeos a principios del siglo XX, personas que encontraron en estos pagos, una vida mejor para sus familias.

El nombre de Josef Mengele siempre ha sido sinónimo de sadismo y crueldad. Conocido también por el apodo de «Ángel de la Muerte», este médico nazi realizó durante años despiadados experimentos en humanos con la firme intención no sólo de erradicar a los que consideraba «inferiores», sino también de buscar la perpetuación y proliferación de la raza aria.

Tras la caída del nazismo, Mengele fue uno de los tantos criminales del régimen que buscó refugio en América. Los datos recabados por el investigador uruguayo Héctor Amuedo, señalan que por en julio de 1958, estuvo en Nueva Helvecia, en una finca situada en las cercanías del Hotel del Prado, propiedad de un constructor de edificios llamado Rotzinger. De hecho, en esta ciudad de Colonia, se casó con una mujer llamada María Will, el 25 de julio de 1958.

Saliendo de Colonia Valdense por la avenida Armand Ugón (luego ruta 61) se llega a la colonia piamontesa La Paz.

En el ingreso a la villa, llama la atención el pintoresco arbolado al costado de la ruta. Aún en estos días siguen habiendo caminos con estas características en todo el país. Ello es resultado de épocas de antaño, cuando los carruajes eran el medio de transporte principal, se plantaban árboles linderos a los caminos, con el fin de protegerse de los soles veraniegos. Con el correr del tiempo y la aparición de nuevas formas de transporte, razones de seguridad vial han determinado que haya cada vez menos rutas con estas condiciones.

Al igual que en otros pueblos recorridos en este primer tour, a excepción de unos pocos turistas en la plaza, no se ve mayor movimiento en el lugar, aunque esto es muy común teniendo en cuenta que estamos a un poco más del mediodía, momento ideal para la siesta sagrada.

Fue Doroteo García quien fundó la Sociedad Agrícola del Rosario Oriental con la finalidad de hospedar a colonos provenientes de Europa. A partir de 1858 comenzó el fraccionamiento del pueblo. El 17 de octubre de ese mismo año, se fundó finalmente la villa, donde actualmente residen unos 700 habitantes.

Templo evangélico valdense

Su construcción se inició en 1868, siendo 1874 el año de inicio de celebración de cultos. Fue el primer Templo evangélico valdense de América del Sur.

Plaza Doroteo García

Creada en 1858, lleva desde 1894 el nombre del fundador de la villa. En el centro se ubica el Monumento al colono valdense, obra del escultor José Belloni.

Puente negro

Fue inaugurado en 1902 como el primer puente carretero de hierro del Uruguay, obra dirigida por el Ingeniero García de Zúñiga. Sustituyó a un puente de madera construido en 1882 que fue arrasado por una creciente, de las cuales aún pueden verse sus cabeceras. Fue declarado monumento histórico en abril de 2002.

Puerto Concordia

Bautizado así por el mismo Doroteo García, fue utilizado como puerto principal de las nacientes colonias hasta 1868. Reabrió en 1894 y varios años después en 1920 se construyó el muelle del cual aún hoy quedan restos.

Capilla de la Santa Cruz y Seminario Católico

Inaugurada en 1939. En el edificio anexo funcionaba un seminario de formación sacerdotal. Fue donada por la familia Pérez Butler y es utilizada actualmente como lugar de retiros.

La Marcha de las antorchas (17 de octubre)

Durante una semana los habitantes y aledaños de La Paz, festejan el aniversario fundacional realizando la tradicional Marcha de las antorchas, que se lleva a cabo desde 1958. Cada uno de los pueblerinos lleva consigo una antorcha con la cual recorren toda la villa hasta llegar al lugar donde se arma un gran fogón. De esta manera tan particular, los habitantes de este pequeño pueblo coloniense, recuerdan y homenajean a sus fundadores.

Por sugerencia de Stefanie, contacto referente y nuestra anfitriona en Colonia Valdense, visitamos el Centro Emmanuel. Para llegar hasta allí, hay que seguir viaje por la avenida principal (Armand Ugón), pasando la calle Juan Bonjour y tomar a mano izquierda por un camino de tosca.

Muy amablemente fuimos recibidos por Lilette, secretaria del Centro, quien nos hizo un recorrido que incluyó la historia del lugar y actividades que allí se realizan.

El Centro Emmanuel se presenta como “un espacio ecuménico de encuentro con Dios, la naturaleza y nosotros mismos”. Se ubica en una zona muy apacible donde predomina el verde del campo. Fue fundado en 1959 por una vecina de la ciudad (Yvonne Galland) con fines de crear un lugar de retiro espiritual.

Con el correr del tiempo se ha convertido en un centro de referencia, no sólo para los habitantes de Colonia Valdense sino de lugares aledaños, dado que aquí se realizan todo tipo de actividades que van desde la formación ecuménica, la capacitación y la realización de diversos talleres, particularmente relacionados con la promoción ecológica.

Año a año, son muchos los grupos que llegan, ya sea para realizar retiros u otras actividades ya mencionadas. En este marco, el Centro cuenta con alojamiento para 40 persona, amplios salones multiuso y todos los servicios básicos.

Uno de los cursos más exitosos que aquí se ofrecen, son los de huerta orgánica, a cargo del agrónomo Jorge Charbonnier. Ello lo pudimos corroborar nosotros mismos en nuestra visita, ya que fuimos testigos (y hasta partícipes) de una de sus clases que suele reunir a una veintena de personas, incluidos extranjeros afincados en la zona. En ocasiones, a este lugar llegan también estudiantes de otros países del mundo para realizar pasantías en carreras como Veterinaria y Agronomía.

Por otro lado, todo lo que aquí se produce es natural y orgánico. Se hacen ventas al público de productos como dulces, frutas y verduras, yuyos. Además, hay un tambo donde cada mañana se ordeña la leche con la que se elabora queso artesanal. El Centro cuenta con un técnico especializado para ello.

Es éste un lugar donde reina la paz y la verdad es que nos quedamos “con la espina” de no habernos quedado al menos una noche, para contemplar el atardecer, que según Lilette, es uno de los más hermosos que pueden verse en el Uruguay.

No quedan dudas. Si hay quienes gustan de los lugares donde encontrar o reencontrarse a sí mismos, recomendamos visitar Centro Emmanuel.

Por más información visitar su sitio web.

*Agradecemos por este medio a Lilette Sibille, el Ing. Agr. Jorge Charbonnier y la Ing. Agr. Raquel Malán por la amable atención.