DÍA 6 – Rincón de Darwin y Soriano

Jueves 28 de marzo de 2013. Los primeros rayos de sol, comienzan a sentirse dentro de la maltrecha carpa instalada sobre un barranco en Punta Gorda, el punto más al Oeste del país. Lugar considerado “km 0” del río de la plata, donde se unen precisamente éste río con el Paraná y el Uruguay, según el Tratado del Río de la Plata firmado en 1973 por los gobiernos de Uruguay y Argentina.

Hasta esta península ubicada a pocos kilómetros de Nueva Palmira, llegamos con mi compañero de aventura Ayrton, a altas horas de la noche anterior. En Colonia Valdense, nos habíamos tomado un ómnibus para hacer un viaje que duró dos horas hasta la ciudad portuaria. Después, bajo una oscura noche, pedaleamos hasta este lugar histórico también conocido como “Rincón de Darwin”. Es que aquí alguna vez desembarcó el investigador y naturalista Charles Darwin realizando importantes hallazgos.

Además del sol, lo que pica son los mosquitos, ya que frecuentan estos lares debido al ambiente húmedo. Al salir de la carpa tengo ante mí un majestuoso paisaje. El río se ve sereno y sólo se generan unas pequeñas olas con el paso de las primeras lanchas que salen a pescar con el comienzo del día.

Desde aquí se pueden ver muy a lo lejos, algunas siluetas de la gran ciudad de Buenos Aires. “Qué loco”, pienso. Pensar que a no tantos kilómetros de aquí, cruzando este gran río, existe una selva de cemento superpoblada, mientras en este lugar reinan la paz y el sonido casi único de la naturaleza.

Esta mañana el estómago me tiene un poco a mal traer, por lo cual opté quedarme a reposar observando este paisaje. Mientras tanto, Ayrton cámara en mano, se presta a recorrer el lugar en busca de imágenes de la zona.

Entre otros pensamientos, me viene a la mente el trágico final que le tocó padecer por aquí al descubridor del río de la Plata, el español Juan Díaz de Solís, a quien aquí le dieron muerte. Pero no fue una muerte cualquiera. El investigador chileno José Toribio Medina, logró probar que los indígenas guaranizados que vivían en el lugar, mataron y comieron a Solís y todos sus tripulantes. Un obelisco cercano a donde está instalada nuestra carpa, recuerda al navegante español.

Además de la relevancia histórica que presenta este lugar, Punta Gorda es centro de atención de locales -particularmente palmirenses- y turistas, en este caso, mayormente de Argentina.

Cuando Ayrton volvió de tomar fotos desarmamos el campamento y ahí, luego de tomar un bondi hacia lo que sería el cuarto departamento que “el gran tour” visitaría: Soriano. Desde Dolores, saldríamos en nuestras chivas con destino al pueblo más antiguo del país.

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Camino a la Villa Soriano

Es mediodía y hay un sol verdaderamente de verano. Rápidamente almorzamos en los alrededores de una de las plazas más lindas del país: la plaza Constitución de Dolores. Para alivianar la carga sobre nuestras espaldas, dejamos nuestras mochilas en la agencia de ómnibus  y rumbeamos hacia nuestro último destino del primer tour, Villa Soriano (linkear relato aquí).

La vuelta a Dolores sería por separado. A esta altura me era imposible ir a la par del enérgico Ayrton. En realidad, no era la primera vez que me sacaba tanta ventaja en la ruta, pero por lo general vamos en la misma línea para estar cerca en caso de que alguno tenga algún percance rutero.

Mientras volvía en solitario, observaba el paisaje campero y  fui tomando fotos de Dolores desde lo lejos y recordando la consigna de este departamento (“Soriano, departamento fértil”) observé con cierta indignación, la cantidad de soja, el monocultivo de moda que abunda por estos campos.

Dejamos nuestras chivas desarmadas en la agencia y dimos unas vueltas por la ciudad hasta la salida del coche que nos llevaría a Mercedes donde luego de visitar viejos amigos, nos subimos a otro coche, esta vez destino a Montevideo en lo que sería el final de este primer memorable tour.

Darwin llegó a Punta Gorda en 1833 durante su célebre expedición por América. El padre de la teoría de la evolución eligió la zona de Punta Gorda como terreno de investigaciones por la importante cantidad de fósiles existentes entre las barrancas.

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En memoria de su visita se construyó una escalera en forma de caracol, conocida como “escalera de Darwin”. Allí se pueden apreciar las diferentes capas de la tierra estudiadas por el científico. Al comienzo de la escalera que va desde la parte más alta hasta la playa recorriendo la barranca, se encuentra una inscripción que rememora la visita.

En 2013 se estrenó una película uruguaya llamada “Rincón de Darwin”, que relata la historia de tres montevideanos totalmente diferentes que realizan un viaje desde Montevideo a Punta Gorda en busca de una herencia. En el camino deben sortear una cantidad de problemas, que obligan a evolucionar a cada uno de ellos para lograr su propósito y llegar finalmente al Rincón de Darwin.

Fuente: Guía en Foco 2016 “365 ideas para hacer en Uruguay

Algunas versiones señalan que es el primer poblado de Uruguay, fundado en 1624. Según cuentan historiadores de la zona, la población fue emplazada originalmente en la isla del Vizcaíno, en la confluencia de los ríos Negro y Uruguay, trasladándose posteriormente a tierra firme, debido a las inundaciones y ataques hostiles de indígenas.

Al llegar a la entrada de la Villa, nos bajamos para sacar una foto en el cartel que señaliza el ingreso a la misma. Aquí nos abrazamos con Ayrton con cierta emoción de haber cumplido nuestra primera misión. No es para menos, luego de unos 350 kilómetros de pedaleo realizado, llegamos al destino final de nuestra primera hoja de ruta.

Allí pasamos entonces por la plaza que hay en la entrada, tomando fotos del viejo timbó que aún se mantiene en pie. Al respecto, la tradición local le otorga un origen por el año 1904, cuando un vecino de los alrededores, apellidado Mendieta, lo plantara para granjearle sombra a su casa. Pero según Técnicos del Jardín Botánico de Montevideo, en ocasión de estudios sanitarios que se le efectuaron al Timbó, se le estiman más de 200 años de vida.

Capilla Santo Domingo Soriano

Fue la primera iglesia construida en Uruguay, cuya obra culminó en 1797. En abril de 1811, fue bombardeada desde el río por una flota española en represalia por el levantamiento conocido como “Grito de Asencio” que comenzó en febrero de ese año. Una de las balas de cañón arrojadas ese día aún se conserva aquí. El Cristo que se encuentra en la Capilla, fue tallado en madera por indios guaraníes.

Casa de las máscaras

Fue construida en 1887. Las obras fueron realizadas por un artesano local llamado Juan Arteaga, quien utilizó caracoles, conchillas y piedras para hacerlas. Su hijo se encarga en estos días de conservar este patrimonio familiar.

Muelle de Villa Soriano

Fue uno de los puertos referentes en Uruguay en el siglo XIX. Hoy se utiliza como amarre de embarcaciones de pesca de la zona, así como de yates que llegan aquí.

Museo histórico Villa Soriano

Instalado en una casa colonial de fines de siglo XVIII, reconstruido en 1966. Aquí pueden verse objetos antigüos tales como fotos, cuadros, radios, fósiles varios así como documentos de época.

Fuente consultada: Sorianoturismo.com

Es una ciudad de aproximadamente 8.500 habitantes. Su motor principal de desarrollo es el puerto y todo lo que alrededor de ello se mueve, es decir la zona franca y el transporte, principalmente maderero.

Un problema mayor

Sin embargo, dichas actividades traen aparejado algunas graves problemáticas de  difícil solución. Es que Nueva Palmira, después de Montevideo, es la ciudad donde más denuncias se han presentado en los últimos años, sobre explotación sexual de niños, niñas y adolescentes (NNA). De hecho, desde hace buen tiempo hay vecinos que vienen impulsando denuncias y promoviendo campañas de concientización sobre el tema, que se acentúa sobre todo en épocas de zafra en la actividad portuaria, donde llegan a transitar hasta 2000 camioneros por día.

Ubicada sobre el margen izquierdo del río San Salvador, a 23 km de la desembocadura de éste en el río Uruguay, Dolores constituye la segunda población más grande del departamento (después de Mercedes).

Su gran producción cerealera, así como una intensa actividad de acopio de granos, han determinado su base económica en la agricultura y las agro-industrias. También le han dado el histórico apodo de “ciudad granero del país”, lo cual es destacado en un cartel ubicado en uno de los accesos a la ciudad.

El característico puente de hierro que cruza el San Salvador, data de 1911, mientras que el puerto, motor históricamente propulsor de la localidad, es muy destacado en el país, siendo entre los siglos XIX y XX una importante escala de la navegación a vapor.

Viven aquí unos 15 mil habitantes y la principal fuente laboral es el campo. Principalmente, a partir de la cosecha de soja que se ha vuelto moneda corriente en la última década. Que en esta ciudad estén radicadas dos de las mayores empresas agroexportadoras del Uruguay en los últimos años (Barraca Erro y Agronegocios del Plata), dan cuenta de dicha realidad.  

Entre los atractivos más notorios se encuentran el Museo de la Agricultura, la Torre del Reloj, la Iglesia de Nuestra Sra. de los Dolores, el Cementerio Alemán y la rambla “El Camoatí”. Uno de los mejores momentos para visitar Dolores, es durante la tradicional “Fiesta Nacional de la Primavera”, que tiene lugar en octubre con desfiles diurnos y nocturnos, así como una amplia gama de espectáculos.

Fuente consultada: Sitio web MINTUR / SorianoTurismo.com

Después de unas horas de espera en la plaza y la agencia Intertur, donde teníamos nuestras bicis y mochilas prontas para cargar, subimos al ómnibus con destino a Mercedes a eso de las 21.30.

Ya arriba del coche, que se encontraba lleno de pasajeros, prontos para partir, cayeron tres móviles policiales y subieron dos agentes preguntando por “los dueños de las bicicletas”. Al parecer algún preocupado vecino llamó a la comisaría informando sobre dos forasteros que estaban merodeando la plaza en bicicleta. Según nos dijeron, como el robo de birodados parece estar de moda allí, a alguien se le ocurrió que nosotros dos seríamos quizás los autores de esos delitos.

A la curiosa vista de todos los pasajeros, los agentes nos hicieron bajar para ser interrogados. La verdad es que fue una situación indignante y por sobre todo innecesaria a tal punto que decidimos responder con cierta ironía a las preguntas de los policías, que entre tantas cuestiones absurdas también pretendían que les diéramos las facturas de compra de las bicicletas. Evidentemente, gente “de afuera” en bicicleta parece que son una amenaza en algunos lugares. Sin palabras…