DÍA 7 – Otra vez la ruta

Miércoles, 15 de junio de 2013.

A casi dos meses del primer viaje, llegó el tan ansiado día en el cual volveremos a la ruta. No será un “viaje más”. Ésta vez se suman más personas a la aventura (link a “nuevos viajeros”). Además, en esta ocasión, las bicicletas no serán los únicos vehículos que utilizaremos en esta aventura.

Durante todo este tiempo de espera entre el primer y segundo viaje, se dieron un montón de cosas pintorescas que le aportan algo distinto a esta salida. Como por ejemplo, que a través del Facebook hayan aparecido personas interesadas en sumarse a la preciosa aventura de viajar alternativamente. Aquel primer tour, atrajo el interés de quienes nos siguieron por la red social y por ese medio fueron llegando consultas para participar en la propuesta.

Me levanté temprano en la casa de mis viejos, ubicada en barrio Malvín. Con la tremenda expectativa de vivir el nuevo viaje, apronté todo mi cargamento, en el cual básicamente van ropa, libros y alguna guía de viaje. Guardo también ropa de abrigo, ya que los días otoñales –sobre todo en el campo- suelen ser frescos, particularmente por la tarde y noche.

Claramente, este viaje será mucho más sofisticado. Eso, gracias a los Fondos de Incentivo Cultural del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), por el cual nuestro proyecto ha sido seleccionado y cuyos fondos sirvieron para alquilar un coche. Igualmente, las bicicletas no faltarán a la ocasión y viajarán en un soporte conseguido por Federico, a quien le dimos la responsabilidad de manejar el automóvil. Viene acompañado por Sebastián.

Seguidamente pasamos por Brazo Oriental para sumar a las chiquilinas del grupo y por último, el destino sería Capurro, donde nos esperaba el más joven de todos, Ayrton.

Rumbeando por ruta 5, entre grandes charlas y planes nos dirigimos a la bodega Juanico. Días atrás habíamos coordinado una visita guiada por el lugar. Sin dudas sería ésta una buena oportunidad para poder conocer acerca de la cultura vitivinícola. Nuestro país cuenta con una amplia cantidad de bodegas en todo el país donde se producen vinos de excelente calidad y en los últimos años, se han ido acrecentando las propuestas turísticas al respecto. De hecho, existe un proyecto de turismo enológico impulsado por bodegas familiares de todo el país, particularmente de esta región (link a nota caminos del vino).

Ya en el establecimiento, a la espera de Diego -quien sería el guía del recorrido- nos fuimos a conversar con el señor encargado de la parrilla, cuando llegan los turistas al lugar. Hace mucho tiempo que vive en esta zona, y dice estar sorprendido por el gran crecimiento de casas y habitantes que hubo en los últimos años. Nos mostró también su bicicleta, con la cual todos los días se traslada de su casa al trabajo.

Diego Ruiz, nos contó sobre el proceso de elaboración del vino, mientras recorrimos las viñas, planta de envasado, líneas de entrada y finalmente la cava, donde la familia -propietaria de la bodega- conserva sus mejores y más añejos vinos.

Cuando el sol comenzaba a ocultarse, decidimos continuar el camino hacia Aguas Corrientes. Pero antes, con ganas de tomar mate nos dirigimos al almacén “Viejo Rincón” en busca de yerba. Allí nos atendió una pueblerina llamada Sofía con quien conversamos largo y tendido al igual que con Gustavo, un trabajador de OSE que se encontraba también allí.

Ya con la noche cerrada (y bastante fría por cierto) rumbeamos para la costa para ingresar a donde pasaríamos la noche. Se trata de las instalaciones de la Asociación de trabajadores de COPSA (ATC), donde habíamos llegado por sugerencia de Guillermo, el profesor de remo de Ayrton.Pero antes de eso, nos topamos con dos pescadores que nos regalaron, nada más ni nada menos, que nuestra cena (link a la nota).

Federico y Nacho (padre e hijo respectivamente) nos esperaban, al calor de una vieja salamandra, en el salón comunitario de ATC. Primero con mate, y luego grapa miel, fuimos compartiendo historias de vida. Federico, es un jubilado de COPSA que desde hace muchos años eligió vivir en Aguas Corrientes, pueblo del cual se enamoró tiempo atrás. Su hijo Ignacio, vive en Maldonado y viene de vez en cuando a visitarlo. Esa estadía nos regaló una noche tan inesperada como magnífica, al igual que el obsequio de Federico, un libro que relata la historia del Club Náutico de Aguas Corrientes.

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Sebastián

Las vueltas de la vida y este país tan chiquito (y especial) en el cual vivimos, me llevaron a conocer a este amigo tiempo antes de que el proyecto se iniciara. Fue en una actividad de turismo comunitario que se realizó en Trinidad donde nos cruzamos por primera vez. Meses después, un curso relacionado con innovación en turismo nos volvió a cruzar en el camino. Allí comenzó una relación de amistad que posibilitó también el ingreso de Seba al proyecto.

Federico

En el mismo curso donde nos volvimos a cruzar con Sebastián, conocí a este gurí, oriundo de Montevideo pero criado en Quebracho (Paysandú).  Ni bien se enteró del proyecto, comenzó a aportar ideas y muchas ganas para acompañarlo. Aficionado de la fotografía y con un espíritu aventurero intachable, Fede es un compañero de ruta incondicional.  

Lucía

Una tarde llegué a casa y al abrir mi Facebook, vi que tenía un mensaje privado. Resultó ser una chica que estudiaba profesorado de biología en el IPA y que estaba ejerciendo la docencia en un instituto privado. Se trataba de Lucía, quien se prendió con la idea de viajar y conocer el país alternativo.

Eugenia

De la mano de Lucía, apareció Eugenia, a quien tuve oportunidad de conocer en persona pocos días antes del segundo viaje. Una estudiante avanzada en agronomía que amante de la naturaleza, también se mostró interesada en viajar con el proyecto.

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Los Caminos del Vino es una propuesta desarrollada por un grupo de bodegas familiares uruguayas, para dar a conocer la cultura del vino. Se trata de un proyecto de la Asociación de Turismo Enológico del Uruguay.

Con la ayuda de los protagonistas de la actividad, portadores de la vocación y del compromiso familiar de cada bodega, Los Caminos del Vino abre las puertas de sus bodegas y viñedos uruguayos para el mundo, para compartir los misterios de la uva y de la elaboración del vino como una experiencia sensorial completa.

Por medio de visitas guiadas, degustaciones, almuerzos y eventos, se invita a conocer las opciones de cada bodega, a participar de las actividades y disfrutar la gastronomía y la experiencia enoturística que ofrece Los Caminos del Vino.

La propuesta es desarrollada por bodegas localizadas en los departamentos de Montevideo, Canelones, Maldonado y Rivera.

Más información en: http://www.loscaminosdelvino.com.uy/

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Merodeando por la fría noche de Aguas Corrientes llegamos hasta el muelle del Club Náutico, donde nos cruzamos con unos pescadores a quienes les pedimos información sobre el pueblo. Los señores venían arribando en su lancha luego de una tarde de pesca.

Entablar diálogo con los pueblerinos, es sin dudas una de las cosas más lindas y pintorescas que forman parte de cada viaje y muchas veces llevan a consecuencias jamás pensadas, como nos sucedió con José (uno de esos pescadores) quien no sólo contestó cada una de nuestras preguntas, sino que además nos sorprendió con un obsequio. “Esto es para ustedes” nos dijo, mientras nos arrimaba una bolsa que contenían un dorado y dos sábalos.

Nosotros agradecidos, los invitamos a cenar, aunque se excusaron dado que debían volver a sus casas. A la noche, prendimos fuego y los presentes fueron cocinados a la parrilla. Una pequeña historia que habla de la amabilidad espontánea y que aún persiste en nuestro Uruguay “tierra adentro”.