Turismo: principal actividad en Uruguay

colonia_uruguayaltEl turismo es actualmente la actividad económica que más divisas le genera al país y aunque es probable que en breve sea desplazada del podio por la industria forestal, Uruguay se prepara para ampliar la matriz de razones para atraer visitantes extranjeros y evitar que los uruguayos vacacionen en el exterior.

A pesar de la importancia que esta actividad tiene para Uruguay –da empleo a unas 96 mil personas–, hay en general un extendido desconocimiento de cuáles son sus claves de funcionamiento, al mismo tiempo que pululan una serie de preconceptos o de conceptos anticuados de por qué Uruguay es un destino turístico importante.

¿Cuál es el centro turístico más importante del país? ¿Punta del Este o Colonia? Ninguno de ellos: Montevideo. ¿Cuál es el turista que más gasta? ¿El argentino, el brasileño o el europeo? Ninguno de ellos: el paraguayo. ¿Cuál es el turismo más importante en volumen? ¿El de ciudad, playa, termas o sierra? Ninguno de ellos: el de eventos.
«El turismo de congresos, de reuniones, es en el mundo aquel en el que los participantes gastan más», dijo a El Observador el subsecretario de Turismo, Benjamín Liberoff, consciente de que hay un gran desconocimiento de los uruguayos sobre esta actividad económica.
Sobre este ejemplo, Liberoff dijo que los gastos en desplazamientos, autos, fiestas, comidas, entre otros rubros, hacen que este tipo de turismo sea el más redituable.
De acuerdo a las estimaciones de la Organización Mundial de Turismo para medir el impacto de la actividad en un país, los dividendos que deja el turismo en Uruguay son del orden de 7 puntos del PIB. «Esto suma todos los movimientos internos, como el trabajo de los obreros de la construcción o de los frigoríficos que no están en la ruta del turismo, pero el volumen de lomo que venden en temporada es mucho más alto», explicó Liberoff.
El desarrollo del turismo en Uruguay «no fue planificado, sino que es el resultado de la especulación inmobiliaria financiera en una parte del país», dijo el jerarca. «Cuando el dinero no tenía valor en Argentina venía para acá. Cuando el uno a uno (un peso igual a un dólar) se desarrolló toda la playa Mansa de Punta del Este» y en buena medida por eso «el turismo de Uruguay estuvo asociado a la costa».

Las playas: el producto más elegido

Hoy la playa sigue siendo por temporada el primer destino turístico, el segundo Montevideo, el tercero las termas, seguido de Colonia y Rivera, porque cuando el real está bajo llegan más brasileños y hasta supera a Colonia. La ciudad histórica es el punto fronterizo de mayor cantidad de ingreso de turismo extrarregional.
Pero si se toma todo el año, la capital se lleva el cetro al mayor centro turístico del país.
¿Es posible que Uruguay no dependa tanto del turismo regional y en particular del argentino? «Salvo las islas, la mayoría de los países del mundo tienen en los estados fronterizos sus principales mercados. De todas formas, hace 10 años llegaban unos 150 mil turistas extrarregionales y hoy son 300 mil, y eso va a seguir creciendo al 4% anual».
Para el gobierno el desafío es seguir creciendo más en ingresos que en cantidad de gente. «Pasamos de 2,1 millones a 3 millones de personas entre 2005 y 2016, y de US$ 540 millones a US$ 2.000 millones.
«Hay que apuntar a la región. Si logro seguir creciendo en Argentina tengo una mina de oro; de San Pablo para abajo viven más de 40 millones y ahí no tengo techo porque están a dos horas de avión». Al mismo tiempo advierte a los empresarios para que actúen con racionalidad.
«Muchas veces alquilan un predio por US$ 50 mil, construyen por US$ 50 mil e invierten otros US$ 50 mil ¿quien le dijo que le iba a dar US$ 150 mil? ¿Hizo estudio de mercado? Por primera vez el Inefop (Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional) tiene un centro turístico y se instruye a empresarios sobre nuevas tecnologías».
Si las perspectivas previstas por Liberoff se cumplen, en 2017 ingresará al país una cifra de visitantes similar a la población uruguaya (3 millones) y, aunque pierda la supremacía en detrimento de las forestales, esta industria sin chimeneas seguirá redituando al país más divisas que sus exportaciones tradicionales de materias primas, como la carne, la soja o la lana.
Fuente: El Observador