Un día en Santa Catalina

Santa Catalina es un pueblo de Soriano de unos mil habitantes, ubicado sobre la ruta 2, a 80 km de Mercedes. En el año 2014, esta pequeña localidad fue galardonada con el Premio Pueblo Turístico impulsado por el Ministerio de Turismo y recientemente ha ingresado al Corredor Pájaros Pintados.

Nadie o muy pocos en este lugar pensaría que alguna vez el pueblo sería considerado un destino turístico, sin embargo, a partir del optimismo y las ganas de un grupo de mujeres lograron idear una propuesta integrada que poco a poco se ha ido haciendo realidad. José Luis Perazza, Director de Turismo de Soriano, ha resumido en tres mismas palabras al proceso: “Trabajo, trabajo y más trabajo”.

Y así ha sido. Aquella vieja estación de tren abandonada y casi en ruinas, pasó en poco tiempo, a ser un centro de visitantes donde los locales reciben a público de distintos lugares del país.
Mariela Méndez, es la referente de la Asociación Civil Sobre Rieles, es la encargada de recibir a los visitantes que cada tanto, llegan al pueblo “principalmente a través de excursiones de turismo social”. Agrega que si bien aún no es un destino tan frecuentado, ha habido un crecimiento importante en la llegada de turistas.

El punto de encuentro de la salida es la Estación ANCAP, allí ella realiza un breve relato introducción del pueblo y con orgullo cuenta sobre el proceso de trabajo iniciado entre actores locales e institucionales.
El recorrido continúa por el Establecimiento “Sol y luna”, donde se encuentra un tambo familiar propiedad de la familia Méndez Hernández, dedicada a la elaboración de quesos artesanales en moldes rectangulares. Quien llegue hasta aquí, no solo podrá degustar el producto (con un imperdible pan casero) sino también conocer de primera mano el proceso de elaboración y por supuesto, comprar.

Panteón de los gatos

El trayecto siguió camino por el “Panteón de los gatos”. El nombre ya suena misterioso, y la historia es realmente muy particular que tiene como personaje principal a Rufino Vázquez, considerado referente de la cultura local. Si bien solo concurrió durante tres meses a la escuela, Rufino se perfeccionó a través de la lectura.

Cuentan que tuvo una gran cantidad de pájaros y gatos a los cuales adoraba, a tal punto que levantó una especie de monumento realizado con piedras y alambres, que luego fue denominado “Panteón de los gatos”. Allí daba sepultura a sus mascotas, acompañados de sus historias o dibujos realizados por él. Con respecto a esto último, en varios edificios del pueblo hay pinturas que son de su autoría.
El circuito continuó por un edificio histórico construido en 1922 como residencia de la familia Mendibehere-Bocking, posteriormente adquirida por la Intendencia de Soriano y donde hoy funciona la Junta local.

Otro de los lugares visitados es la pintoresca Capilla Santa Rosa de Lima, construida a principios del siglo XX en un predio donado por Eusebio Odriozola. Debe su nombre a la patrona de América de quien la Sra. Rosa Calo, esposa de Eusebio, era devota.
Los últimos dos puntos son el Quincho Artesac, un espacio construido en 2007 con la finalidad de comercializar productos caseros y artesanías de elaboración local. Por último, la vieja estación, reciclada a partir de fondos obtenidos con el premio Pueblo Turístico. Aquí ahora funciona el Centro de Visitantes donde también se ofrece un excelente servicio gastronómico.

Con gran orgullo, algunas de las mujeres emprendedoras cuentan la historia y el proceso de trabajo de varios años. Quienes llegan allí, también pueden conocer más sobre la historia del proyecto a través de algunos videos que ellas mismas elaboraron con apoyo de técnicos de MINTUR y estudiantes de la Licenciatura en Comunicación.
También hay opciones para alojamiento, se trata de una propuesta de Bed & Breakfast, con tan solo cinco plazas. Además hay servicios de alquiler de bicicletas.

Otros lugares interesantes para visitar

Atellier de Dora, un espacio a cargo de la artista Dora Scasso donde se puede aprender técnicas para elaborar artesanías y llevárselas en el momento.
Museo de camisetas de Benito Ponce, fundado en 1994 a partir de una iniciativa de su fundador, coleccionista de camisetas de clubes de Uruguay y el exterior, cedidas por los propios jugadores, entre ellos: Diego Godín, “Cebolla” Rodríguez y Ariel Ortega.
Arroyo Paso Artigas, espacio de recreación familiar que cuenta con baños, parrilleros, mesas y sillas.
Estancia Santa Catalina, ubicada en campos pertenecientes a la compañía inglesa Drabble, su construcción finalizó en 1896 y fue habitada en sus inicios por un matrimonio irlandés. Ofrecen servicio de té, con productos de elaboración casera y la posibilidad de reconocer flora nativa y avistamiento de aves además de participar en un particular taller “Diseñá tu propia maceta”.
Si gustan de la tranquilidad del campo y la amabilidad de gente de pueblo, Santa Catalina, es un lugar indicado que no los va a defraudar, porque combina precisamente esos dos elementos.